
lunes, 17 de mayo de 2010
MIEDO AL MIEDO

miércoles, 12 de mayo de 2010
MEMORIAS DE UNA PIÑA

Los cumpleaños nos recuerdan que no somos ajenos al paso del tiempo. Estoy sentado frente a la pantalla del ordenador. La imagen oscura del fondo del escritorio tropieza en los cristales de mis gafas, frente a mi retina. Su semblante me resulta familiar aunque no consigo distinguirlo con claridad. Sus cejas pobladas y densas, con esos tres o cuatro pelos rebeldes al llegar al quiebro de la nariz me recuerdan a las suyas, esas entradas, ese gesto...
Ah, sí; ese gesto…
Hoy voy a escribir aquí sobre el mejor regalo que jamás he recibido; el regalo que me hizo mi abuelo maxi; un elogio a la lucha por el día a día.
...
Mirando la fotografía de arriba, deteniendo la vista en el detalle de su pecho, si digo que el maxi llevaba siempre el monte cerquita del corazón, seguramente, podréis entender mejor de lo que hablo. Quiero dejar constancia en este no-lugar, en esta atopia del blog, del amor y del respeto de un hombre por la naturaleza, por la vida, por ese pinar que un día fue el principal sostén de su familia; ya que durante buena parte de su vida se dedicó, como muchos de sus vecinos, al oficio de la resina.
Su piel era albar y su pelo negral, como la de los pinos entre los que acostumbraba a pasear. Sus párpados de musgo, sus pestañas tímidas, sus ojos castaños, vidriosos, casi resinosos. Sus dientes de porcelana, su camisa siempre bien planchada – por mi abuela- . De buena planta, generoso porte y buena sombra, como los árboles del lugar. Ecuánime en sus palabras, contenido en sus gestos, de carácter introvertido; noble, afable y recto como los troncos de aquellos pinos que acariciaba con la mirada.
De mi abuelo me queda el calor de su abrazo infinito, el eco de su voz rota; el recuerdo de su palabra; el frescor de la sombra de las escaleras de la puerta del antonino, la vista del río Ucero desde la Galiana, el color del mercado de San Leonardo, el respeto hacia los mayores, los paseos hasta la dehesa y algunas buenas lecciones; como el modo en que él y mi abuela se las apañaban para llegar a fin de mes con la pensión...
Qué cosas. Mañana cumplo 28 (piñones) Cierro estas notas con la voz de Miguel de Unamuno; en Paisajes del Alma (1932, Madrid):
No nos quede lo que pasó, lo que sucedió, sino lo que los hombres, por haberlo vivido, soñaban que pasaba, que sucedía y transmitieron, con sus sueños creadores a sus sucesores.
a maxi
gracias por el regalo
con cariño
hoy suena en mi habitación: what´s up / 4 non blondes
viernes, 7 de mayo de 2010
ANGEL_ES
domingo, 2 de mayo de 2010
SATURDAY EVENING
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domingo, 18 de abril de 2010
BUEN VINO
sábado, 10 de abril de 2010
FLICK FOR A BLINK
El aire de la habitación se nota ralo; demasiado cargado. Necesito abrir la ventana; un open up the window, un get away from every thing.
Voy al lavabo. Me quedo mirando al espejo.
¿Quién es este tío? – me pregunto -.
Es lo que tiene no afeitarse en un mes; que cuando lo haces, no reconoces a la persona que tienes delante de ti; creías que eras Omar Sharif y…
Me quedo mirándole un instante… sí soy yo, el de los ojos marrones marrón. Le (me) sonrío. Le (me) pellizo la mejilla. Le (me) guiño un ojo - el menos marrón-. Parpadeo tres veces… un, dos, tres; sí, soy yo: Rubén Lagunas Tello
Por fin me decido a salir a la calle y me dirijo a la parada de bizi de la avenida Madrid, frente al Centro Cívico Delicias. Acerco la tarjeta al lector. La número 2 será mi compañera de viaje. Dispongo de treinta minutos antes de que el ayuntamiento me pase un recargo por uso indebido del servicio. La horquilla va algo dura, pero finalmente consigo ajustar el sillín. 29 minutos y bajando.
El paseo hoy resulta algo monótono. 24 minutos y bajando. Me dejo llevar por la riada del tráfico.
En Tenor Fleta; tras sortear la marabunta de las 20:15 en la acera consigo acercarme a una farola donde apoyar la bici y estirar la espalda. Levanto la vista. 14 minutos y el universo de su mirada frente a mí. El semáforo está en rojo. 13 minutos y… Cuánto tiempo hacía que no veía aquélla luz; la de aquella tía de la uni con la que sólo crucé algún hola despistado. Todavía la recuerdo sentada en el banco junto a la cafetería, la caída de aquel poncho parisino que lucía rendido a sus hombros o el modo en que se sonrojó al exponer sus dibujos en clase de proyectos... Increíble; está ahí, conduce una holandesa muy coqueta, es el paisaje urbano más sugerente que se ha cruzado frente a mí en los 15 últimos minutos; tal vez lo mejor del martes. 12 minutos y… Viste una gabardina a lo Greta Garbo, botones exageradamente grandes de color pardo, gafas negras de pasta y… El semáforo se pone verde.
Le saludo con un hola y ella me dedica otro hola.
- Hacia qué lado vas? – me pregunta
- Soy de derechas – le contesto
- Yo de izquierdas – me responde sonriendo
Hasta aquí. Para qué más… me sobran 10 minutos
Hoy suena en mi habitación: no puedo vivir sin ti / coque malla (los ronaldos)
